El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha propuesto suspender las reformas de pensiones de 2023, que aumentaron la edad de jubilación de 62 a 64 años, en un intento por asegurar el apoyo del parlamento ante inminentes votos de confianza. Esta decisión se produce tras su reciente reelección y busca evitar una crisis gubernamental. Lecornu necesita el respaldo de los socialistas para sobrevivir políticamente, quienes exigen una suspensión total de las reformas. La medida podría tener un costo significativo para el presupuesto, pero se considera necesaria para estabilizar el gobierno y evitar más turbulencias políticas en un contexto marcado por la fragmentación del parlamento francés.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha manifestado su apoyo a la suspensión de las controvertidas reformas de pensiones de 2023, en un contexto político crítico marcado por inminentes votos de confianza. Este anuncio se produce a tan solo dos días de que su nuevo gobierno enfrente estas votaciones decisivas.
Las reformas, que elevaron la edad de jubilación de 62 a 64 años, fueron consideradas como una de las medidas emblemáticas del mandato del presidente Emmanuel Macron. Durante su intervención en el parlamento, Lecornu declaró: “Este otoño propondré al parlamento que suspendamos la reforma de pensiones de 2023 hasta las elecciones presidenciales de [2027]”, lo que provocó aplausos entre los partidos de izquierda.
Lecornu, quien fue re nombrado primer ministro la semana pasada tras una breve renuncia, necesita el respaldo de los diputados socialistas para garantizar la supervivencia de su gobierno. Los partidos opositores, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, han convocado votos de confianza para el jueves y exigen elecciones parlamentarias anticipadas.
Los socialistas han indicado su disposición a respaldar al nuevo gobierno, pero solo si se compromete a una suspensión total de los cambios en las pensiones. El diputado socialista Laurent Baumel advirtió: “Si no dice explícitamente las palabras ‘suspensión inmediata y completa de la reforma de pensiones’, habrá censura”. Esta situación pone a Lecornu en una posición delicada, ya que su futuro político depende directamente de esta decisión.
Las reformas habían sido aprobadas en marzo de 2023, después de meses marcados por debates políticos intensos, huelgas y protestas en las calles. Finalmente, se impusieron sin votación mediante un mecanismo constitucional conocido como 49:3. Lecornu recordó que este proceso es recordado por muchos franceses como una "herida a la democracia".
En su discurso del martes, el primer ministro dejó claro que suspender la reforma tendría un costo significativo: €400 millones (£350 millones) en 2026 y otros €1.8 mil millones (£1.57 mil millones) en 2027. “Esto deberá ser compensado con otros ahorros”, enfatizó Lecornu.
A pesar de ser el tercer primer ministro en menos de un año, Lecornu enfrenta el reto adicional de presentar un presupuesto que reduzca un déficit proyectado del 5.4% del PIB para este año. La deuda pública francesa alcanzó los €3.4 billones, lo que representa casi el 114% del PIB, situándose como la tercera más alta en la eurozona tras Grecia e Italia.
La decisión del primer ministro refleja no solo su lealtad hacia Macron sino también una estrategia para evitar mayores turbulencias políticas. El economista Philippe Aghion, galardonado con el premio Nobel en 2025, expresó su apoyo a la suspensión argumentando que sería menos costoso que la inestabilidad resultante del colapso gubernamental.
"Estamos viviendo una era de crisis", afirmó Lecornu ante los legisladores. Prometió un "presupuesto serio y fiable" y se comprometió a poner fin al uso del mecanismo 49:3 para aprobar cambios legales sin votación. Reiteradamente aseguró: "El gobierno propondrá, debatiremos y ustedes votarán".
A pesar del ambiente tenso en el parlamento y las protestas audibles entre los diputados, propuso crear un grupo de trabajo sobre pensiones con plazos establecidos antes de las próximas elecciones presidenciales.
A medida que Francia lucha con un déficit presupuestario muy superior al objetivo del 3% del PIB establecido por la UE, Lecornu subrayó que revertir la reforma deberá ser "financieramente compensado", evitando así aumentar el déficit existente.
Tanto el partido nacionalista duro liderado por Marine Le Pen como Francia Insumisa (LFI), encabezada por Jean-Luc Mélenchon, han presentado votos de confianza contra el gobierno este jueves; sin embargo, necesitarán el apoyo de partidos centro-izquierda para destituirlo.
A medida que Francia navega por esta tormenta política tras las elecciones anticipadas convocadas por Macron en verano de 2024, Lecornu se encuentra nuevamente bajo presión tras haber renunciado apenas unas semanas después de asumir su cargo inicial.
Esa renuncia fue seguida rápidamente por su reelección, un movimiento interpretado como un intento desesperado por parte del presidente para recuperar control sobre una Asamblea Nacional cada vez más fragmentada desde las últimas elecciones.
A medida que se acerca otra ronda crítica en el parlamento, todos los ojos estarán puestos en cómo se desarrollan estos acontecimientos y qué decisiones tomará Lecornu para estabilizar su administración.
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Costo de suspensión de la reforma de pensiones en 2026 | €400 millones |
| Costo adicional por suspensión en 2027 | €1.8 mil millones |
| Deuda pública de Francia | €3.4 billones (114% del PIB) |
| Déficit presupuestario proyectado para este año | 5.4% del PIB |
El Primer Ministro Sébastien Lecornu anunció que apoya suspender las controvertidas reformas de pensiones de 2023, en medio de cruciales votos de confianza que enfrenta su gobierno.
Los cambios propuestos elevaron la edad de jubilación de 62 a 64 años y fueron considerados como reformas emblemáticas del mandato del presidente Emmanuel Macron.
Los Socialistas han indicado que estarían dispuestos a apoyar al nuevo gobierno solo si se promete una suspensión completa de los cambios en la reforma de pensiones.
Lecornu mencionó que suspender la reforma costaría €400 millones en 2026 y €1.8 mil millones en 2027, lo cual debería ser compensado por otros ahorros.
Lecornu es el tercer primer ministro en un año y necesita el apoyo de los partidos socialistas para sobrevivir, ya que enfrenta votos de censura por parte de partidos opositores.
Lecornu ha prometido poner fin a la dependencia del mecanismo constitucional conocido como 49:3, que permite aprobar leyes sin votación parlamentaria, y ha enfatizado que el parlamento tendrá la última palabra.