El ruedo ibérico

¡Una sociedad que cada día se enferma más!

Por Uemerson Florencio

José Luis Úriz Iglesias | Viernes 30 de octubre de 2026
Además de la violencia doméstica y el miedo a quedarse en casa, actualmente nos enfrentamos a la violencia urbana y al miedo a salir. ¿Cómo gestionamos estas realidades? Ante tanta incertidumbre, algunas personas no quieren ir al supermercado, a la farmacia o al médico por miedo a lo que puedan encontrar. ¿Experimentas alguna de estas realidades? ¿Cómo es vivir en este contexto?

En realidad, hemos notado que la violencia se da tanto dentro como fuera del hogar, ¿verdad? Muchas personas salen de sus casas con los pies ligeros, cautelosas, dominadas por un intenso estado de ansiedad, pánico y una sensación de peligro inminente. Muchas personas están atrapadas y esclavizadas por el miedo. ¿Cómo has gestionado tus miedos?

La sensación de inseguridad constante, incluso en presencia de profesionales de la seguridad pública. Ante cualquier señal aparente de peligro, entran en pánico, gritan, corren o se comportan de forma agresiva entre sí. ¿Cómo está tu salud emocional hoy, tanto dentro como fuera de casa? ¿Cuál de los dos espacios te causa más tensión y miedo?

A diario vemos conductores, ya sea estacionados o en el tráfico, cerrar las puertas con llave a la menor señal de alguien cerca, como si se enfrentaran a un ataque o un robo. Estas acciones son involuntarias, a veces conscientes, pero son señales típicas de una sociedad emocionalmente enferma.

¿Has vivido alguna vez esta situación? ¿Cuál fue tu reacción al darte cuenta? ¿Has sufrido alguna agresión en el tráfico, ya sea verbal o física? ¿Cómo resolviste la situación? ¿Sigues sintiendo miedo en el tráfico? La presunción y el prejuicio van de la mano: debido a las acciones de una persona, el trauma suele crear barreras protectoras a la menor señal.

Otro ejemplo común es cuando alguien se acerca: guardan sus teléfonos móviles ligeramente y sacan rápidamente las bolsas. Para protegerse de posibles sospechas, aceleran el paso, algunos incluso corren para cruzar la calle sin mirar a un lado, lo que a veces provoca accidentes. ¿Te has encontrado alguna vez en esta situación? ¿Qué lección has aprendido si no fue lo que pensabas?

Los noticieros resaltan el desorden social generalizado que se observa en varias metrópolis. Siguen con aprensión el aumento del desempleo y la quiebra de pequeñas, medianas y grandes empresas ante la insostenibilidad de las economías.

Sin pasar por alto el significativo impacto de las desigualdades sociales, que actualmente evidencian las marcadas diferencias de clase: ahora solo predominan los ricos, los pobres y los indigentes, mientras que la clase media prácticamente ha desaparecido. ¿Es este un escenario motivador? ¿Es una realidad que hace creer en tiempos mejores? Lamentablemente, no. Esto reduce significativamente sus expectativas positivas, incluso generando temor al futuro. ¿Es este tu caso?

Los altos niveles de violencia doméstica y urbana se reflejan en alarmantes tasas de delincuencia, que resultan en varios casos críticos de homicidio. Sin desestimar la creciente presencia del narcotráfico en diversos sectores de la sociedad, incluso en el ámbito familiar. No pierdas la esperanza. No te desanimes por estas tristes situaciones, ¡incluso si tu familia se ha visto sorprendida por algún suceso desafortunado!

No pierdas la fe en tus decisiones profesionales por culpa de gobiernos ingobernables, políticas públicas precarias o ineficaces para las necesidades de la población, altas cargas fiscales o poca inversión en educación, desarrollo científico y tecnología para estudiantes en escuelas con sentido. A pesar de todos estos aspectos negativos, sé tu propia luz. ¿Por qué temer a tu propia luz? Sé tú mismo, el dueño de tu vida, y realiza tus propios proyectos.

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