El ruedo ibérico

Un daño importante a la libertad

(Foto: Cibeles IA).
Alejandro A. Tagliavini | Miércoles 22 de abril de 2026
El camino contrario lo llevó a Milei -y seguirá llevando- a metas opuestas a la libertad económica y social ya que son indivisibles. Es pura lógica, pero sus defensores argumentan que todas sus contradicciones son circunstanciales y que se realizarían con el fin de poder llegar a “ser el país más libre del mundo”. Argumento que viola todas las leyes de la ciencia, ergo, consiguen el efecto contrario.

Y las correcciones en el futuro se ven imposibles de modo que, en el mejor de los casos, Argentina tendrá un derrotero mediocre. En primer lugar, porque demuestran una fuerte flojedad intelectual desde que creen que existen circunstancias y momentos críticos que hacen que las leyes de la naturaleza -la libertad para que puedan desarrollarse- no sean efectivas y deban ser violadas. Segundo, un desconocimiento absoluto de las leyes de la lógica en favor del voluntarismo: cuando el ego supera a la capacidad de razonar.

Los cuatro primeros principios de la Lógica son el de identidad (el ser es lo que es, diría Parménides de Elea), el de no contradicción, el del tercer excluido y el de la razón suficiente. El principio del tercero excluido (tertium non datur) dice que una proposición o es verdadera o es falsa, sin que exista una tercera opción o una posibilidad intermedia. El de razón explica que toda entidad o proposición que exista o sea verdadera debe tener una razón, explicación o fundamento suficiente para su existencia, es decir, nada ocurre o es "porque sí"; siempre hay un porqué, una causa o una razón que lo determina.

En su primer año de gobierno el PIB cayó 1,7% según los datos oficiales. Por supuesto, como todo político, culpó al gobierno anterior cuando la realidad es que cayó por culpa del fuerte aumento de impuestos, o sea, menos recursos en manos del sector productivo. No solo aumentó algunos directamente, sino que produjo un fuerte incremento encubierto al quitar subsidios a muchos servicios públicos, con lo que le subieron fuertemente las tarifas al ciudadano común, pero quedándose el Estado con los gravámenes que pagaban los ciudadanos para solventar esos subsidios más la burocracia que los arbitraba.

De haber disminuido la presión fiscal, la economía se habría expandido, es pura ley del cosmos: todo cuerpo que se libera se expande de suyo inmediatamente.

Por cierto, dicen los datos oficiales que el PIB creció en 2025 un 4,37%, datos que no se condicen con la realidad, pero suponiendo que fueran ciertos, esto se dio en mayor medida por la intermediación financiera -apalancada en el Estado- que se disparó un 17,2%. Y las proyecciones sobre el crecimiento en 2026 son cada vez más bajas y, en mi opinión, el PIB podría caer, pero como no soy adivino espero el veredicto del mercado.

Dijo que dolarizaría la economía y que cerraría al Banco Central (BCRA) y, por el contrario, lo está fortaleciendo y fortaleciendo al peso de manera artificial -contra el mercado- con una muy fuerte intervención del Estado en la actividad financiera y de cambio de divisas lo que, por otro lado, se da de bruces con la libertad de precios ya que el principal precio, el de la moneda local no es libre.

Hoy el gobierno se jacta de que Argentina ahora es más resistente a las crisis externas, entre otras cosas porque el BCRA acumula “grandes reservas” a pesar del aumento del desempleo —que alcanzó el 7,5% a finales de 2025— y de la inflación, que se ha acelerado desde mediados del año pasado debido, en buena medida, a la emisión monetaria exagerada para comprar reservas con el fin de, irónicamente, fortalecer al BCRA.

Los precios al consumidor subieron al 3,4% en marzo y al 2,9% en febrero, lo que implica una proyección anual del 32,6%, según datos oficiales, entre las más altas del mundo luego de más de dos años de la actual administración.

Aun así, el “riesgo país” -riesgo Estado, en rigor, ya que se refiere a deuda estatal- está entre los más altos de América Latina y, aunque fluctúa histéricamente siguiendo la errática política actual y hoy ronda los 530 puntos, hace pocos días llegaba a los 616.

En marzo de 2022, el entonces diputado Javier Milei votó en contra del acuerdo con el (multi) estatal -ergo, estatista al punto que su receta clásica incluye aumento de impuestos- FMI, calificándolo como una "institución perversa" que permite a los países posponer correcciones fiscales necesarias. Pues tenía razón y eso es exactamente lo que ahora está ocurriendo.

Pero no solo el FMI financia su estatismo, sino que, profundizando las incoherencias, Trump le otorgó un rescate cambiario de USD 20 mil millones, y el problema es que el presidente norteamericano perdería las elecciones y, entonces, el fuerte apalancamiento en el Estado de los EE.UU. quedaría trunco.

Dice haber bajado la pobreza, pero suponiendo que los datos oficiales sean reales, lo ha logrado en base al asistencialismo estatal. Los planes sociales crecen.

Las privatizaciones han pobres, mucho menores que las que hizo el expresidente Menem que todavía debió hacer muchas más; y muy flojas desregulaciones. Hay que reconocer, eso sí, que las pocas que hizo -como las que impactan en el desarrollo de la minería- prometen inversiones importantes que habrá que ver si se concretan dado lo mal que viene la economía y la política local.

Y a este aumento de la coacción estatal sobre la economía hay que sumarle el endurecimiento en los pasos fronterizos, el aumento de las penas carcelarias, aunque no para la corrupción estatal, el apoyo a la guerra contra los criminales ayatolas de un país muy alejado física y geopolíticamente y varios temas más.

Pero el daño a la libertad no se circunscribe a la Argentina. Milei es un excelente propagandista, y ha convencido a una enorme cantidad de gente y periodistas de que es partidario de la libertad.

El resultado es que un gran sector de la prensa y, consecuentemente, la opinión pública esta “mostrando como la libertad de mercado” falla lo que es absolutamente falso, no fracasa la libertad sino Milei, sus abiertas contradicciones y su política estatista, no las políticas de libre mercado -recorte de impuestos, desregulación achicamiento del Estado- que han tenido mucho éxito cuando se han aplicado realmente como es el caso de Irlanda cuyo PIB per cápita llegó a crecer 35% en un solo año (2015 vs 2014).

Por casos, el prestigioso semanario alemán de tendencia liberal, Die Zeit, se pregunta “¿Te atreverías a seguirlo a Milei? Los resultados son devastadores… nuevos datos revelan que sus políticas han destruido la base industrial del país”.

Y nada menos que el diario económico de mayor prestigio global, The Wall Street Journal (WSJ), en una columna firmada por Samantha Pearson y Silvina Frydlewsky asegura que “La reforma radical de libre mercado del presidente Javier Milei… se topa con los mismos problemas que aquejaron a la vieja guardia política que prometió derrocar”. Ridículo y poco pensado, no existe tal “reforma radical” y, precisamente por ello, se topa con los mismos problemas, porque básicamente sigue por el mismo camino estatista con retoques cosméticos y una clara inclinación al autoritarismo.

“Milei ha instado a la población a mantener el rumbo. ‘Sabemos que estos últimos meses han sido difíciles’, escribió… en X. ‘Debemos perseverar: para normalizar la economía y, con ella, la vida de todos los argentinos’”, publica el WSJ. O sea, Milei reafirma que no cambiará y pide esfuerzos para seguir con su voluntarismo y su propaganda, no con la razón y la ciencia.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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