El Gobierno de España ha establecido un nuevo sistema de clasificación de contenidos audiovisuales por edades, en colaboración con el sector audiovisual, para mejorar la protección de los menores. Este modelo busca proporcionar a las familias información más clara y facilitar el uso de herramientas de control parental. La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, María González Veracruz, destacó que este acuerdo refleja la prioridad compartida de proteger a la infancia y demuestra que la cooperación entre instituciones y el sector puede generar resultados concretos. El sistema incluye criterios comunes para clasificar contenidos y alertar sobre elementos sensibles, asegurando una aplicación coherente en todo el territorio.
El Gobierno ha establecido un nuevo sistema de clasificación de contenidos audiovisuales, diseñado para mejorar la protección de los menores y proporcionar información más clara a las familias. Este modelo, que se enmarca dentro del Acuerdo de Corregulación firmado por el Ministerio para la Transformación Digital y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), busca facilitar el uso de herramientas de control parental.
Prioridad compartida
María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, destacó que este acuerdo refleja una prioridad común: la protección de los menores. “La colaboración entre instituciones y el sector audiovisual da resultados concretos para las familias”, afirmó durante la firma del acuerdo.
Este nuevo sistema establece un modelo homogéneo de clasificación por edades y descriptores de contenido aplicable a diferentes servicios audiovisuales. La iniciativa tiene como objetivo permitir que los usuarios tomen decisiones informadas sobre lo que consumen, al tiempo que se promueve el uso efectivo de controles parentales.
González Veracruz enfatizó que este acuerdo no solo representa un avance en la regulación, sino también una prueba palpable de que la innovación puede ir de la mano con la protección. “Cuando instituciones, reguladores, industria audiovisual y sociedad civil trabajan juntos, las soluciones dejan de ser aspiraciones y comienzan a materializarse”, subrayó.
El acuerdo es fruto de más de dos años de trabajo conjunto, incluyendo consultas públicas y un proceso colaborativo con operadores audiovisuales, plataformas y organizaciones de consumidores. También han participado comunidades autónomas con autoridades audiovisuales independientes y aquellas que gestionan estas competencias desde sus administraciones.
El nuevo sistema introduce criterios comunes para clasificar contenidos y utilizar descriptores que alertan sobre elementos sensibles para niños y adolescentes. Esto proporciona a padres y tutores una guía más clara sobre qué contenidos son apropiados según las edades.
Los proveedores de servicios audiovisuales deberán adherirse al sistema establecido en el acuerdo, garantizando así una aplicación uniforme de los criterios de clasificación en todo el territorio nacional. De esta manera, se refuerza tanto la protección infantil como el acceso a información adecuada para las familias sobre los contenidos disponibles.
El nuevo sistema tiene como objetivo mejorar la protección de los menores al reforzar la información disponible para las familias y facilitar el uso de herramientas de control parental.
El acuerdo ha sido firmado por el Ministerio para la Transformación Digital, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y los principales agentes del sector audiovisual.
Este acuerdo proporciona una clasificación homogénea de contenidos que permite a las familias tomar decisiones más informadas sobre lo que ven sus hijos, además de mejorar la eficacia de las herramientas de control parental.
El acuerdo es el resultado de más de dos años de trabajo conjunto, incluyendo consultas públicas y colaboración con operadores audiovisuales, plataformas, organizaciones de consumidores y autoridades competentes.
El nuevo sistema incorpora criterios comunes para la clasificación de contenidos y descriptores que alertan sobre elementos potencialmente sensibles para la infancia y adolescencia.