El Consejo de Ministros ha declarado los sistemas históricos y tradicionales de regadío como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, destacando su importancia como legado ambiental, tecnológico y paisajístico. Esta decisión, enmarcada en la Ley 10/2015 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconoce la rica herencia cultural de las comunidades que han desarrollado estas prácticas a lo largo de los siglos. Además, el regadío tradicional fue incluido en 2023 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, subrayando su relevancia internacional y su papel crucial en la identidad colectiva y la sostenibilidad de los territorios rurales. Sin embargo, enfrenta desafíos como el envejecimiento poblacional y la falta de relevo generacional que amenazan su continuidad.
El Consejo de Ministros ha dado un paso significativo al aprobar, bajo la dirección del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, un Real Decreto que eleva a ‘Los sistemas históricos y tradicionales de regadío (SHTR)’ a la categoría de Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Esta decisión, enmarcada en la Ley 10/2015, de 26 de mayo, para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, subraya el valor de una práctica que no solo representa un legado ambiental y tecnológico, sino que también desempeña un papel social crucial en las comunidades donde se implementa. Las comunidades que preservan estos sistemas son guardianas de un rico patrimonio cultural inmaterial que incluye conocimientos, técnicas y formas de organización social transmitidas a lo largo de generaciones.
La declaración busca proteger el patrimonio cultural inmaterial relacionado con las prácticas culturales del riego tradicional. Es importante destacar que esta medida no altera el régimen jurídico de los bienes materiales asociados ni afecta las competencias sectoriales en áreas como aguas, medio ambiente o agricultura.
Un legado colectivo
Los sistemas históricos y tradicionales de regadío son el resultado de una construcción colectiva desarrollada durante siglos mediante una interacción profunda entre las comunidades humanas y su entorno. Esta coevolución ha generado paisajes culturales que reflejan la identidad de sus habitantes y que están impregnados de valores sociales, económicos y ambientales.
Las comunidades asociadas a esta cultura han acumulado un vasto patrimonio cultural inmaterial, compuesto por conocimientos y normas consuetudinarias que se han transmitido oralmente o a través de documentos como Ordenanzas o Libros de Aguas. Este legado es parte integral de su identidad colectiva y se manifiesta en rituales, festividades y modos de vida relacionados con el agua y la tierra.
A pesar de su importancia como elemento cohesivo en muchos municipios rurales, los sistemas de riego enfrentan desafíos significativos. Las transformaciones sociales, económicas y ambientales amenazan la continuidad de algunas prácticas tradicionales. El envejecimiento poblacional, la despoblación rural y la falta de relevo generacional son factores críticos que ponen en riesgo el conocimiento acumulado y debilitan las estructuras históricas de gobernanza.
Reconocimiento internacional
En 2023, el regadío tradicional fue incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por varios países europeos como Austria, Alemania y Suiza. Este reconocimiento resalta su relevancia internacional y ha atraído atención hacia sus valores económicos y sociales tanto a nivel nacional como global. Además, establece un marco al cual España podrá adherirse en futuras iniciativas relacionadas con este patrimonio.
El Consejo de Ministros ha declarado ‘Los sistemas históricos y tradicionales de regadío’ como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, reforzando su reconocimiento como un valioso legado ambiental, tecnológico y paisajístico.
Estos sistemas son el resultado de una construcción colectiva a lo largo de los siglos, que refleja una estrecha interacción entre las comunidades humanas y su entorno. Son parte integral de la identidad cultural y social de las poblaciones donde se desarrollan.
Entre los principales desafíos se encuentran el envejecimiento de la población, la despoblación rural y la falta de relevo generacional, lo que puede llevar a la pérdida de conocimientos y debilitar la gestión histórica de estos sistemas.
El regadío tradicional fue incluido en 2023 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO por varios países europeos, lo que resalta su relevancia a nivel internacional.