El Senado no condenará las amenazas fascistas dirigidas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una manifestación el 20 de noviembre. A pesar de que el Grupo Parlamentario Socialista propuso una declaración institucional para rechazar estas amenazas, el PP y Vox se negaron a firmarla, lo que impidió su aprobación. La propuesta advertía sobre el peligro de la violencia verbal como precursor de la violencia física y criticaba el clima de odio fomentado por la ultraderecha. La falta de apoyo de PP y Vox a esta declaración ha suscitado preocupaciones sobre la convivencia democrática en España.
El Senado ha decidido no condenar las amenazas dirigidas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por parte de grupos fascistas el pasado 20 de noviembre. Durante una manifestación convocada por Falange, los asistentes pasaron frente a la sede del Partido Socialista en la calle Ferraz, donde se escucharon gritos exigiendo “un tiro en la nuca” para el mandatario. En respuesta a esta situación, el Grupo Parlamentario Socialista ha presentado una propuesta de declaración institucional que condena estas amenazas. Sin embargo, todos los grupos han respaldado la iniciativa excepto el PP y el Grupo Mixto, que incluye a Vox y UPN. La falta de unanimidad ha llevado a que el Senado no asuma esta declaración, lo que significa que no habrá ninguna condena oficial.
La propuesta rechazada por PP y Vox sostiene que estas amenazas son parte de “un espiral fruto de un clima de odio impulsado desde la ultraderecha”, un fenómeno que se ve favorecido por el silencio de aquellos que deberían condenarlo sin ambigüedades, incluso si ello implica poner en riesgo la cohesión social construida durante los últimos 50 años de democracia.
El documento advierte que “la violencia verbal” es un precursor de la violencia física. Se menciona cómo dirigentes políticos son hostigados tanto en redes sociales como en espacios públicos; además, cientos de sedes del Partido Socialista y otras formaciones políticas han sido vandalizadas, poniendo en riesgo la integridad física de sus militantes. También se reportan agresiones verbales y físicas hacia algunos líderes políticos. La propuesta enfatiza que estos hechos son intolerables desde una perspectiva democrática, así como desde la defensa de los derechos humanos y los valores constitucionales.
A pesar de ello, tanto el PP como Vox han rechazado firmar una declaración que instaba a las formaciones políticas a evitar mensajes que promuevan el odio hacia sus adversarios. Además, se les invitaba a trabajar conjuntamente para erradicar el insulto y el odio del debate político con el fin de fortalecer la convivencia y los principios democráticos.
El 20 de noviembre, durante una manifestación convocada por Falange, los manifestantes pasaron frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz y corearon gritos pidiendo “un tiro en la nuca” a Pedro Sánchez.
No, el Senado no va a condenar las amenazas. Aunque el Grupo Parlamentario Socialista presentó una propuesta de declaración institucional para condenarlas, PP y Vox no la apoyaron, lo que impidió su aprobación.
La propuesta argumenta que las amenazas son parte de “un espiral fruto de un clima del odio impulsado desde la ultraderecha” y critica el silencio de quienes deberían condenarlas. Advierte que la violencia verbal es un paso previo a la violencia física.
Se menciona que hay dirigentes políticos hostigados, sedes del Partido Socialista ultrajadas y agresiones físicas y verbales hacia sus miembros. Se considera que estos hechos son intolerables desde un punto de vista democrático.
PP y Vox se han negado a firmar una declaración que invita a todas las formaciones políticas a no usar mensajes que promuevan el odio hacia los adversarios políticos y a trabajar para expulsar el insulto y el odio del debate político.