La presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric, ha declarado que la guerra indiscriminada en Oriente Medio es indefendible e incompatible con el derecho internacional. En su declaración, enfatiza que las amenazas a infraestructuras civiles y nucleares no deben normalizarse. La CICR está observando la devastación de servicios esenciales como electricidad, agua y atención médica, lo que afecta gravemente a las poblaciones civiles. Spoljaric insta a todas las partes involucradas a proteger a los civiles y respetar las leyes de la guerra, advirtiendo sobre las consecuencias catastróficas de una guerra sin límites.
La presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric, ha emitido una contundente declaración sobre las recientes hostilidades en Oriente Medio, enfatizando que las amenazas deliberadas contra infraestructuras civiles y nucleares son inaceptables.
Spoljaric subraya que cualquier conflicto que se desarrolle sin límites es incompatible con el derecho y representa un acto indefendible e inhumano, cuyas consecuencias devastadoras afectan a poblaciones enteras. En su intervención, destacó cómo los equipos del CICR están siendo testigos de la destrucción de infraestructuras esenciales para la vida cotidiana de las personas.
Los ataques han impactado gravemente a centrales eléctricas, sistemas de agua, hospitales, caminos, puentes, viviendas, escuelas y universidades. La situación se torna aún más alarmante ante las posibles amenazas a instalaciones nucleares; un error en este contexto podría provocar daños irreversibles que perdurarían por generaciones.
En este sentido, Spoljaric hace un llamado urgente a todas las partes involucradas para que protejan a los civiles y los bienes de carácter civil durante las operaciones militares. Esta responsabilidad está claramente estipulada en el derecho internacional humanitario.
La presidenta del CICR también recordó que los Estados tienen el deber de respetar y hacer cumplir las leyes de la guerra tanto en sus declaraciones como en sus acciones. “El mundo no puede permitir que prevalezca una cultura política que priorice la muerte sobre la vida”, concluyó Spoljaric, instando a un cambio hacia una mayor protección de los derechos humanos en tiempos de conflicto.