El artículo explora el concepto de "veranillo de San Miguel" y "veranillo de San Martín", fenómenos climáticos asociados a un breve retorno del calor en otoño, ampliamente reconocidos en la cultura popular española. A pesar de su presencia en el Diccionario de la Real Academia Española, estas tradiciones no son exclusivas de España y tienen raíces históricas que se remontan al siglo XV. Sin embargo, estudios climáticos muestran que no existe un patrón consistente que respalde la idea de estos veranillos como fenómenos climáticos regulares. Análisis de datos meteorológicos entre 1950 y 2025 indican una tendencia general a la baja en las temperaturas durante el otoño, sin evidencia clara de un aumento significativo alrededor de las fechas señaladas. Aunque pueden ocurrir días cálidos cerca de San Miguel y San Martín, su aparición es irregular y forma parte de la variabilidad natural del clima.
Un análisis sobre los veranillos en la tradición española
El concepto de «veranillo» está profundamente arraigado en la cultura popular española, como lo indica su inclusión en el Diccionario de la Real Academia Española. Este término se refiere a un breve período de calor que suele ocurrir durante el otoño. Entre sus variantes más conocidas figuran el veranillo de San Miguel y el veranillo de San Martín, a los que se suman denominaciones regionales como el veranillo del membrillo, que coincide con la maduración de esta fruta a finales de septiembre.
A pesar de que el diccionario limita su uso a España, este fenómeno meteorológico no es exclusivo del país ibérico. En Europa, diversas culturas también han documentado episodios similares, aunque bajo diferentes nombres y características.
La idea del veranillo no es reciente; tiene raíces históricas que se remontan al menos al siglo XV. En documentos del Corpus Diacrónico del Español (CORDE), se encuentran menciones a la palabra «veranillo» y específicamente a la expresión «veranillo de San Martín». Sin embargo, uno de los primeros registros más claros sobre este fenómeno se encuentra en el Theatro crítico universal, escrito por Benito Jerónimo Feijoo en 1728. En él, Feijoo menciona que durante esta época suelen darse «algunos días serenos y apacibles», aunque advierte que su frecuencia no es constante cada año.
En 1739, el Diccionario de Autoridades también hace referencia al veranillo, definiéndolo como un período breve de calor fuera del verano, e incluye ejemplos como el veranillo de San Martín.
La pregunta que surge hoy es si esta irregularidad climática es simplemente parte de la variabilidad atmosférica o si existe un patrón climático recurrente alrededor de fechas específicas. El meteorólogo francés Julien Loisel fue uno de los primeros en abordar esta cuestión. En un artículo publicado en 1905, argumentó que si realmente existiera un veranillo de San Martín, las temperaturas medias deberían mostrar un aumento notable durante esa época. Sin embargo, sus observaciones revelaron lo contrario: las temperaturas tendían a descender rápidamente hacia noviembre.
A partir del análisis de datos climáticos en España desde 1950 hasta 2025, se confirma que no hay un aumento significativo en las temperaturas medias durante el otoño. La tendencia muestra una disminución continua desde mediados de agosto hasta enero, sin periodos identificables donde las temperaturas asciendan significativamente alrededor del 29 de septiembre o el 11 de noviembre.
No solo las temperaturas son variables; también se han registrado eventos climáticos adversos significativos durante estos días. Según datos históricos consultados en efemérides meteorológicas, se han producido desastres naturales relacionados con lluvias torrenciales cercanas a San Miguel y San Martín. Ejemplos notables incluyen la riada del Vallès occidental en 1962 y la riada del Turia en 1517, ambas caracterizadas por intensas precipitaciones.
A pesar de estas evidencias adversas, los días cercanos a estas festividades pueden presentar condiciones agradables, especialmente alrededor del equinoccio otoñal. Sin embargo, esto no implica que sean constantes o predecibles cada año.
Los veranillos asociados a San Miguel y San Martín representan fenómenos meteorológicos dentro de la variabilidad natural del clima español. Aunque existen días cálidos ocasionales en estas fechas, no constituyen una regla fija ni un patrón climático definido. Por tanto, su existencia es real pero intermitente y debe entenderse dentro del contexto más amplio del clima variable.
| Evento | Año | Temperatura Media (°C) |
|---|---|---|
| San Miguel - Día más cálido | 2023 | 21.9 |
| San Miguel - Día más frío | 1974 | 11.6 |
| San Martín - Día más cálido | 2023 | 13.8 |
| San Martín - Día más frío | 1971 | 3.0 |
El veranillo de San Miguel es un fenómeno climático que se refiere a un breve periodo de calor en otoño, especialmente alrededor del 29 de septiembre, día de San Miguel. Este término está muy arraigado en la cultura popular española y aparece en el Diccionario de la Real Academia Española.
No, aunque el término se utiliza principalmente en España, el fenómeno de un retorno temporal del calor durante el otoño se observa en diversas partes de Europa bajo diferentes nombres.
El concepto no es reciente; hay referencias al "veranillo" desde documentos del siglo XV y XVI. Benito Jerónimo Feijoo ya mencionaba este fenómeno en su obra "Theatro crítico universal" en 1728.
Los estudios climáticos indican que no existe un patrón fijo que garantice temperaturas cálidas alrededor de las fechas del veranillo. La variabilidad climática significa que algunos años puede haber calor y otros no.
Análisis de datos entre 1950 y 2025 muestran que no hay un aumento significativo en las temperaturas medias durante los días cercanos a estas festividades, lo que sugiere que estos episodios cálidos son más bien excepcionales.
Sí, también se han documentado eventos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales y riadas, en los días cercanos a San Miguel y San Martín, lo que indica que no siempre hay buen tiempo durante estas festividades.
La conclusión es que aunque existen periodos cálidos asociados con estas festividades, no son constantes ni predecibles dentro del clima, siendo parte de la variabilidad natural del tiempo atmosférico.