Greenpeace ha denunciado el uso del miedo al apagón eléctrico como estrategia del lobby del gas y la energía nuclear para frenar las energías renovables en España. En el primer aniversario del gran apagón, la organización ecologista refuta los argumentos de empresas del oligopolio energético y del Partido Popular, que culpan a las energías renovables de la crisis eléctrica. Según Greenpeace, la verdadera amenaza radica en la dependencia de combustibles fósiles y nucleares. La organización aboga por un sistema energético 100% renovable y eficiente, destacando que es posible abandonar estos combustibles para 2040 sin sufrir apagones. Además, señala que las centrales nucleares y de gas no cumplieron con su deber durante el apagón, lo que pone de manifiesto la necesidad de limitar el poder del oligopolio energético.
En el contexto del primer aniversario del gran apagón eléctrico en la península Ibérica, Greenpeace ha denunciado las tácticas de presión ejercidas por el oligopolio energético y el Partido Popular, que buscan frenar el avance de las energías renovables y mantener la dependencia del gas y la energía nuclear.
Durante un evento organizado por el PP en el Congreso de los Diputados, el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, afirmó que “el sistema [eléctrico] colapsó por falta de inercia a consecuencia de querer cerrar centrales nucleares”. Sin embargo, este argumento contrasta con el informe de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E), que atribuye el apagón a un fallo en el control de tensión. Además, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha iniciado sanciones contra tres centrales nucleares y dieciséis plantas de gas por no haber proporcionado los servicios necesarios para evitar la crisis eléctrica. Greenpeace interpreta estas declaraciones como un intento del PP de favorecer al oligopolio energético y prolongar la vida útil de las nucleares.
Según un estudio realizado por Greenpeace, titulado Energía para vivir mejor, España y Portugal podrían abandonar los combustibles fósiles y la energía nuclear para 2040 mediante una combinación de eficiencia energética, generación renovable y almacenamiento. Esta transición es crucial para reducir la dependencia de fuentes contaminantes.
No obstante, desde una perspectiva social, es fundamental desmantelar el poder del oligopolio energético. Este grupo se ha centrado en proteger sus intereses mientras ignoraba su responsabilidad durante el apagón. De hecho, varias plantas de gas y nucleares no respondieron adecuadamente cuando más se necesitaban. La CNMC ha abierto expedientes sancionadores debido a esta falta de respuesta.
Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles en Greenpeace, declaró: “Los bulos sobre el sistema eléctrico son una estrategia calculada para que las grandes empresas energéticas continúen dictando la política energética bajo el pretexto de salvaguardar la seguridad energética.” Del Pozo exigió medidas que limiten el poder del oligopolio y promuevan un sistema energético eficiente y 100% renovable.
El primer aniversario del apagón coincide con la Primera Conferencia Internacional para una transición más allá de los combustibles fósiles en Santa Marta, Colombia. Greenpeace instó al Gobierno español a aprovechar este momento histórico para implementar un plan que abandone los combustibles fósiles e introduzca nuevos impuestos a esta industria.
Bulo 1: «Había demasiadas renovables»
La realidad: El informe de ENTSO-E aclara que las renovables no fueron responsables. El problema radicó en cómo operaban esas tecnologías (control de tensión). Las compañías energéticas no lograron ofrecer los servicios necesarios a pesar de haber sido remuneradas por ello. Mientras tanto, otros países con alta penetración renovable no experimentaron apagones.
Culpar a las energías renovables es una táctica recurrente utilizada para proteger los intereses fósiles y nucleares, como se evidenció en apagones anteriores en Texas, California, Reino Unido y Australia Meridional.
Bulo 2: «No podemos prescindir de las nucleares si no queremos más apagones»
Al contrario: La energía nuclear demostró ser un obstáculo durante momentos críticos. En el día del apagón, más de la mitad del parque nuclear estaba operativo pero no contribuyó a estabilizar el sistema. Las centrales como Almaraz, Ascó, y Vandellós II, actualmente enfrentan sanciones por no ayudar a restablecer la red eléctrica.
Aparte, las centrales nucleares son inherentemente lentas; requieren días para reactivarse tras un cierre por seguridad. Esto contrasta con otras instalaciones que pueden volver a operar rápidamente. Ninguna central nuclear ha solicitado habilitarse para servicios dinámicos recientes propuestos por el Gobierno debido a su incapacidad técnica.
Bulo 3: «Sin gas, no podemos vivir»
Aunque las plantas de ciclo combinado jugaron un papel importante tras el apagón, diez plantas fallaron en su deber crítico durante esa crisis. Estas empresas están ahora bajo investigación debido a su falta de acción cuando más se les necesitaba. A pesar esto, han continuado generando ingresos significativos gracias al modelo actual que mantiene activas más plantas “por si acaso”, lo cual incrementa costos y emisiones.
A medida que se avanza hacia un sistema eléctrico más sostenible con menos dependencia del gas natural, Greenpeace aboga porque fuentes renovables sean las encargadas de aportar estabilidad sin incurrir en altos costos ni emisiones contaminantes.
Bulo 4: «Solo con renovables no podemos funcionar»
A través del estudio Energía para vivir mejor, Greenpeace demuestra que España y Portugal pueden prescindir completamente de combustibles fósiles y energía nuclear sin sufrir apagones hacia 2040. Esto es posible mediante una reducción significativa en la demanda energética total combinada con una cobertura completa basada únicamente en energías renovables.
Dicho modelo implica casi duplicar la capacidad eléctrica actual gracias a una electrificación elevada. El estudio muestra que es factible abastecerse al 100% con energías renovables durante todo el año mediante una mezcla adecuada entre eólica, hidráulica y solar fotovoltaica o termoeléctrica.
Sara Pizzinato, responsable de la campaña sobre energías renovables en Greenpeace concluyó: “A pesar del fracaso evidente del oligopolio energético durante el apagón, empresas como Repsol e Iberdrola siguen aumentando sus beneficios mientras nuestras facturas crecen. Es urgente implementar impuestos específicos sobre estas empresas para destinar esos recursos a combatir la pobreza energética y facilitar una transición justa hacia un modelo sostenible que respete nuestra biodiversidad."
Greenpeace denuncia que el lobby del gas y la energía nuclear utiliza el miedo al gran apagón como estrategia para frenar el avance de las energías renovables, manteniendo la dependencia de los combustibles fósiles.
Según Greenpeace, la verdadera amenaza no es el aumento de la generación renovable, sino la dependencia continua de los combustibles fósiles y nucleares.
Greenpeace sostiene que las energías renovables no fueron responsables del apagón, ya que el fallo se debió a problemas de control de tensión y a que las empresas del oligopolio energético no proporcionaron los servicios necesarios para evitarlo.
Greenpeace argumenta que la energía nuclear puede ser un lastre durante crisis, ya que una vez apagadas, las centrales nucleares tardan mucho tiempo en volver a estar operativas y no contribuyeron a estabilizar el sistema durante el apagón.
Greenpeace propone limitar el poder del oligopolio energético y fomentar un sistema energético suficiente, eficiente, descentralizado y 100% renovable, así como implementar impuestos específicos a las grandes empresas energéticas para financiar una transición justa.