Un principio básico del mercado natural, de la naturaleza social, de la naturaleza al fin de cuentas es que las personas se comprometen con quienes los financian. O puesto a la inversa, nadie financiaría a otro sino fuera a cambio de algo.
De otro modo el mercado -las sociedades- no podría existir, por ejemplo, si los empleados no respondieran a sus jefes o los proveedores no entregaran la mercadería a quién la pagó. Como digo es ley natural, espontánea, del cosmos, ergo, no se puede alterar y quién lo intente sencillamente estará yendo contra el orden natural y, por tanto, fracasará. Sería como intentar ir contra la ley de gravedad.
Por cierto, que los bancos centrales se “financian a sí mismos” como suele argumentarse es una falacia, es como decir que un empleado retira su sueldo de las comisiones que el mismo ingresa a la empresa, en cuyo caso, claramente, no se está autofinanciando dado que esas comisiones son fruto de la actividad dentro de la compañía. Los ingresos de los bancos centrales son posibles gracias a que el Estado le otorga el monopolio monetario, ergo, el propietario real de esas entradas es el Estado que se los deja contabilizar.
Cuenta Louis Juricic que Trump ha hablado por teléfono con el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, en múltiples ocasiones, según confirmó Bloomberg en una primicia publicada inicialmente por The Wall Street Journal.
Las llamadas llegan en un momento delicado para la credibilidad de la Fed. La última reunión del FOMC de la Fed, en la que mantuvo las tasas sin cambios con una votación de 9 a 3, desencadenó una fuerte venta de bonos, mientras los traders cuestionaban el compromiso del banco central con la lucha contra la “inflación” (suba del IPC, en rigor). Los inversores están evaluando ahora una posible suba de tasas en septiembre.
Los dos informes coinciden en los hechos básicos, pero los enmarcan de forma diferente. The Wall Street Journal, que adelantó la noticia, informó de que Trump “buscó la opinión” de Warsh sobre temas como el impacto económico de la guerra con Irán y el auge de la inteligencia artificial, y que Warsh a menudo ofreció al presidente una visión positiva de la economía. El relato de Bloomberg puso mayor énfasis en la ambición de Trump, calificando el contacto como parte de «la intervención más contundente en la política monetaria del banco central en décadas».
Las fuentes de Bloomberg señalaron que Trump ha preguntado a Warsh sobre sus previsiones y opiniones, pero no le ha presionado hacia ningún curso de acción específico. Una persona describió las llamadas como irregulares; otra las calificó de infrecuentes. Si los dos han discutido directamente la política monetaria sigue sin ser confirmado por ninguno de los medios.
La Casa Blanca no negó las llamadas. El portavoz Kush Desai declaró en un comunicado enviado por correo electrónico, según informó Bloomberg: «El presidente Trump ha subrayado repetidamente que está dando al presidente Warsh el espacio que necesita para restaurar la confianza y la competencia en la toma de decisiones de la Fed. Si bien el presidente tiene su derecho a la Primera Enmienda como ciudadano estadounidense y su deber como comandante en jefe de expresar sus opiniones sobre la Fed, también ha reafirmado repetidamente la independencia del presidente Warsh y de la Fed». La Fed declinó hacer declaraciones.
Una diferencia notable entre los dos informes es el criterio de transparencia que cada uno aplica implícitamente. Bloomberg destacó que los anteriores titulares de la Fed emitían comunicados de prensa tras las reuniones con el presidente, señalando las declaraciones del entonces presidente de la Fed, Jerome Powell, en mayo de 2025, en las que afirmaba no haber discutido su perspectiva de política monetaria con Trump. Warsh no ha hecho ninguna declaración equivalente, una ruptura con el precedente reciente que Bloomberg enmarca como parte de un patrón de influencia de la Casa Blanca. El enfoque del WSJ fue más neutral en ese punto, tratando las llamadas principalmente como “consultas económicas”.
En una audiencia del Comité Bancario del Senado, Warsh esquivó una pregunta directa sobre si se había comunicado con Trump desde que tomó las riendas. «Simplemente no quiero dedicarme a compartir las conversaciones que el presidente y yo tenemos», dijo Warsh, prometiendo ser «un tipo independiente». Añadió que recibir una llamada del presidente no le resultaba incómodo.
El contexto complica aún más el panorama. El presidente de la Fed de Kansas City, Jeff Schmid, ha pedido una política monetaria más restrictiva para hacer frente a una “inflación” que describió como «demasiado alta», mientras que la presidenta de la Fed de Filadelfia, Anna Paulson, dijo que mantenía una «mente abierta» sobre las tasas, y la gobernadora Lisa Cook señaló que está abierta a subir las tasas si la “inflación” no se modera — declaraciones que señalan un desacuerdo significativo en el FOMC en torno a la postura actual.
Un análisis interesante, aunque no del todo acertado, al respecto puede verse en el artículo “No, the Fed Is NOT Independent—It Is a Creature of Congress” escrito por Yeva Nersisyan y L. Randall Wray.
Entonces, imagine que si la Fed no es realmente independiente qué se puede esperar de todos los demás organismos estatales, sobre todo en países en dónde la corrupción es más alta.
Desde el punto de vista de la metafísica -la ciencia que estudia el desarrollo del cosmos y sus leyes- el problema comienza en la coacción. Todos los seres humanos, al menos personalmente no encontré ninguno que opinara lo contrario, creen en la violencia, y por supuesto que, salvo los delincuentes declarados, todos dicen hacerlo en defensa propia.
El problema con la violencia es que es ejercida arbitrariamente, unilateralmente desde que, precisamente, una persona la ejerce contra la voluntad de la otra. Por mucho que se esgrima una ley, un protocolo o cualquier excusa “moral” o “legal” lo cierto es que, en última instancia, el que decide aplicarla lo hace arbitrariamente según su interpretación, en ese momento, de alguna norma que trae a colación.
El problema es que esto necesariamente atrasa a la sociedad, porque la eficiencia, en todos los campos y actividades humanas personales y sociales, se da cuando las personas interactúan libremente eligiendo cada una lo que mejor le conviene para su crecimiento.
Ahora, el Estado que puede definirse como el monopolio de la violencia sin el cual dejaría de existir ya que ni siquiera podría recaudar impuestos, es por ello necesariamente ineficiente y arbitrario.
Entonces, doblemente el Estado no puede tener organismos verdaderamente independientes – ergo, la sociedad en general no puede serlo- porque los financia y, por tanto, necesariamente le obedecen y porque, con su arbitrario monopolio de la violencia, nunca se expondrá a desaparecer, es decir, finalmente siempre impondrá su voluntad, la de los políticos de turno, como es el claro caso de Pedro Sánchez en España como puede verse en el compendio “Sánchez camina a la dictadura: todos sus golpes a la democracia”.
Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
En X @alextagliavini
www.alejandrotagliavini.com