La inteligencia artificial (IA) está transformando nuestras vidas, pero también plantea riesgos como la pérdida de empleos y el descontento social. Expertos de la ONU abogan por un enfoque centrado en las personas para maximizar los beneficios de la IA y mitigar sus amenazas. La educación es fundamental, con una necesidad urgente de formar a 44 millones de profesores para 2030 y garantizar que tanto estudiantes como docentes sean "alfabetizados en IA". Aunque se prevé que la IA transforme muchos empleos, también surgirán nuevas oportunidades que combinarán habilidades humanas y tecnológicas. La ONU enfatiza la importancia de garantizar el acceso universal a la tecnología para evitar una mayor desigualdad y subraya que el desarrollo de la IA debe respetar los derechos humanos. Se requiere cooperación internacional para abordar estos desafíos y asegurar un futuro inclusivo y ético en el uso de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un tema de creciente relevancia, con implicaciones que podrían transformar nuestras vidas. Sin embargo, también plantea riesgos significativos, como la posible pérdida de empleos y el descontento social. Ante este panorama, expertos de la ONU están trabajando para asegurar que los beneficios de la IA superen sus amenazas.
Independientemente de las opiniones pesimistas o optimistas sobre el asunto, es innegable que la IA está infiltrándose en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana y profesional. Las Naciones Unidas han abogado por un enfoque centrado en las personas. En 2024, el Secretario General, António Guterres, alertó al Consejo de Seguridad sobre la necesidad de que el futuro de la humanidad no dependa de «la caja negra» de un algoritmo. Guterres enfatizó que debe existir una supervisión humana constante en las decisiones tomadas por la IA para garantizar el respeto a los derechos humanos.
Desde entonces, el sistema de la ONU ha estado trabajando en el desarrollo de una gobernanza global ética para la IA, fundamentada en las directrices del Pacto Digital Global. Uno de los puntos más destacados es que la educación es esencial para asegurar que las personas se mantengan relevantes en un futuro dominado por esta tecnología. No se trata solo de incorporar herramientas de IA en las aulas, sino también de formar a estudiantes y docentes para que sean «alfabetizados en IA».
Shafika Isaacs, jefa del área de Tecnología e Inteligencia Artificial en Educación dentro de UNESCO, afirma: «El sistema educativo global necesitará 44 millones de profesores para 2030». Según Isaacs, invertir más en tecnologías de IA que en formación docente sería un error; aunque la IA puede gestionar datos, no puede sustituir el desarrollo humano. «La educación es fundamentalmente una experiencia social y cultural», concluye.
A nivel mundial, muchas personas temen perder sus empleos debido al avance tecnológico. El Foro Económico Mundial estima que para 2025 aproximadamente el 41% de los empleadores planean reducir su plantilla como resultado directo del uso de la IA.
No obstante, también se anticipa que emerjan nuevos roles que combinen habilidades humanas con capacidades tecnológicas. Aunque las máquinas son eficientes reconociendo patrones y realizando tareas repetitivas, carecen del juicio crítico, creatividad y habilidades interpersonales complejas.
De acuerdo con investigaciones realizadas junto a socios globales, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha pronosticado que aunque uno de cada cuatro empleos podría transformarse debido a la IA, esto no necesariamente implica una reducción neta del empleo.
A medida que un pequeño grupo de gigantes tecnológicos lideran la investigación y creación de nuevas herramientas basadas en IA, surge una preocupación: si no se amplía el acceso a estas tecnologías, la brecha entre naciones y dentro de las sociedades podría aumentar aún más.
Las estrategias propuestas por la ONU subrayan la necesidad de políticas educativas y económicas que aseguren un acceso equitativo a los beneficios derivados del uso de la inteligencia artificial.
Las Naciones Unidas han reiterado su compromiso con el respeto a los derechos humanos y la dignidad en el desarrollo tecnológico. Han advertido sobre los peligros potenciales que podría acarrear una automatización descontrolada, exacerbando divisiones sociales existentes.
En 2021, tras consultas exhaustivas con expertos internacionales, UNESCO publicó su “Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial”,, donde se establece claramente que los derechos humanos deben ser fundamentales e innegociables en cualquier sistema basado en IA.
Dada la complejidad del tema, es evidente que ningún Gobierno o sector privado puede abordar este reto solo; por ello, las Naciones Unidas abogan por una cooperación internacional robusta.
A través del diálogo sobre gobernanza y ética y plataformas coordinadas apoyadas por organismos internacionales, se pueden establecer alianzas entre sectores público y privado para financiar iniciativas educativas y fomentar el desarrollo laboral.
Africa enfrenta desafíos significativos relacionados con su infraestructura digital desigual y brechas educativas mientras navega por esta nueva era tecnológica. La gobernanza adecuada sobre datos y regulaciones efectivas serán cruciales para evitar un aumento en las desigualdades sociales.
A pesar de representar casi el 18% de la población mundial, África posee menos del 1% de capacidad global en centros de datos según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Esto podría convertir al continente principalmente en consumidor pasivo frente a tecnologías desarrolladas externamente.
No obstante, existe un gran potencial para utilizar la inteligencia artificial como motor del desarrollo económico africano. Ejemplos positivos ya demuestran cómo sistemas avanzados pueden mejorar vidas mediante alertas tempranas ante sequías o diagnósticos médicos mejorados gracias al aprendizaje automático.
Cultivar estos beneficios requiere inversión continua en datos locales y habilidades específicas: La Comisión Económica para África (ECA) ha señalado cómo aplicaciones innovadoras pueden ayudar a “saltar vías tradicionales” hacia un desarrollo sostenible.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 44 millones | Profesores necesarios en el sistema educativo global para 2030. |
| 41% | Porcentaje de empleadores que planean reducir su plantilla debido a la IA para 2025. |
| 1 de cada 4 | Proporción de empleos que probablemente se transformará por la IA. |
La ONU defiende un enfoque centrado en las personas, asegurando que los beneficios de la inteligencia artificial superen las amenazas. Se busca desarrollar una gobernanza global ética de la IA que respete los derechos humanos.
La educación es fundamental para garantizar que las personas sean relevantes en un futuro impulsado por la inteligencia artificial. Es necesario que tanto estudiantes como docentes sean "alfabetizados en IA".
Se estima que alrededor del 41% de los empleadores planean reducir su plantilla debido a la IA, aunque también se anticipa que surgirán nuevos roles que combinen habilidades humanas y capacidades de máquinas.
Africa podría acelerar su desarrollo económico mediante la inversión en datos locales, habilidades e investigación en sistemas de IA inclusivos y multilingües. La IA tiene el potencial de mejorar vidas a través de diversas aplicaciones, como sistemas de alerta temprana y herramientas para diagnóstico médico.
Las Naciones Unidas han enfatizado que el desarrollo de la inteligencia artificial debe respetar los derechos humanos y advertido sobre los riesgos de una automatización sin control, que podría agravar divisiones sociales.