Más de 50 organizaciones, incluyendo grupos ecologistas y sociales, han exigido al Gobierno de España el cumplimiento del calendario de cierre de la central nuclear de Almaraz, previsto para 2027 y 2028. Alertan que prorrogar su funcionamiento hasta 2030 podría costar a los ciudadanos más de 3.800 millones de euros y poner en riesgo inversiones en energías renovables por un total de 26.129 millones. El manifiesto destaca la necesidad de avanzar hacia fuentes de energía renovables y critica la gestión actual de residuos radiactivos. Las organizaciones piden el cierre inmediato de los reactores y una transición energética efectiva antes de 2035.
Más de 50 organizaciones, que abarcan desde colectivos ecologistas hasta asociaciones vecinales y sindicatos, han hecho un llamado al Gobierno de España para que respete el calendario establecido para el cierre de las centrales nucleares. Este manifiesto surge en un contexto donde se recuerda el 11 de marzo, fecha que conmemora los 15 años del accidente de Fukushima, y que ha servido como motivación para exigir acciones concretas.
De acuerdo con el plan acordado entre el Ejecutivo y las compañías eléctricas, los reactores I y II de Almaraz deberían cerrarse en 2027 y 2028, respectivamente. Sin embargo, las organizaciones denuncian las presiones ejercidas por las empresas eléctricas para extender la operación de la central extremeña hasta 2030. La empresa operadora, participada por Iberdrola, Endesa y Naturgy, ha solicitado una prórroga que podría retrasar el cierre programado por al menos tres años.
Según estimaciones presentadas en el manifiesto, esta prórroga implicaría un costo adicional acumulado de 3.831 millones de euros en la factura eléctrica entre 2026 y 2033. Además, se alertó sobre el riesgo que esto representa para inversiones en energías renovables, que ascenderían a 26.129 millones de euros.
El manifiesto subraya la necesidad urgente de transitar hacia fuentes de energía más sostenibles: “Queremos un presente y un futuro con fuentes de energía renovables, locales y más democráticas”, afirmaron los representantes del colectivo. Esta transición es vista como fundamental para mitigar el cambio climático y asegurar la soberanía energética del país.
Aparte del debate sobre la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares, las organizaciones también han puesto énfasis en la gestión inadecuada de los residuos radiactivos. Los emplazamientos nucleares actualmente almacenan grandes cantidades de combustible gastado, cuya radiactividad persistirá durante cientos de miles de años. En este sentido, critican la ampliación del cementerio nuclear en El Cabril (Córdoba), una instalación destinada solo a residuos de baja y media actividad.
Las entidades firmantes exigen medidas claras:
Las organizaciones enfatizan que corresponde al Gobierno español decidir si se autoriza o no la prórroga solicitada por Almaraz. Aunque existe un informe del Consejo de Seguridad Nuclear, este no es vinculante si no es negativo. Por lo tanto, cualquier decisión debe alinearse con las políticas energéticas y climáticas establecidas por el Ejecutivo.
"Si la energía nuclear solo resulta rentable con precios altos de electricidad y necesita apoyo gubernamental para sobrevivir, simplemente debe cerrarse", concluye el manifiesto presentado por estas más de 50 organizaciones comprometidas con un futuro energético más sostenible.
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Cierre de Reactor I de Almaraz | 2027 |
| Cierre de Reactor II de Almaraz | 2028 |
| Coste acumulado por prórroga (2026-2033) | 3.831 millones de euros |
| Inversión en energías limpias en riesgo | 26.129 millones de euros |
Más de 50 organizaciones ecologistas, vecinales, sindicales y sociales han presentado un manifiesto para reclamar al Gobierno de España que cumpla el calendario de cierre nuclear.
Según el plan acordado, el reactor I debe cerrarse en 2027 y el reactor II en 2028.
La prórroga costaría aproximadamente 3.818 millones de euros a la ciudadanía y pondría en riesgo inversiones por 26.129 millones en energías renovables.
El manifiesto aboga por un futuro con fuentes de energía renovables, argumentando que la energía nuclear representa un obstáculo para una transición energética más estable y segura.
Se critica la gestión actual de los residuos radiactivos, destacando que permanecen peligrosos durante cientos de miles de años y que hay falta de participación ciudadana en su gestión.