El Ministerio de Cultura ha dado inicio a los trámites para declarar el Palacio de Fontalba como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento. Esta decisión se formaliza a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, y busca proteger uno de los inmuebles más emblemáticos del Paseo de la Castellana en Madrid.
La publicación en el Boletín Oficial del Estado informa sobre la incoación del expediente, lo que implica la aplicación de esta máxima categoría de protección según la Ley 16/1985, del 25 de junio, referente al Patrimonio Histórico Español. Esta medida reconoce los valores históricos, arquitectónicos y artísticos que posee este edificio.
Historia del Palacio de Fontalba
Ubicado en el número 17 del Paseo de la Castellana, el Palacio fue diseñado como residencia para el II marqués de Cubas y Fontalba, Francisco de Cubas y Erice, junto a su esposa María Encarnación de Urquijo y Ussía. El inmueble se asienta sobre una parcela que formó parte de la histórica finca conocida como ‘Huerta de Loinaz’, que en el siglo XVI era llamada ‘Huerta de las Anorias’ y perteneció a Felipe II.
A mediados del siglo XIX, esta finca fue dividida y vendida en lotes. Se presume que la familia Cubas adquirió una porción correspondiente a la manzana delimitada por las actuales calles Fernando el Santo, Fortuny, Zurbarán y el Paseo de la Castellana para construir su residencia familiar.
Características arquitectónicas
Los arquitectos José María Mendoza y Ussía junto con José de Aragón y Pradera fueron los responsables del diseño inicial entre 1911 y 1912. Posteriormente, en 1931 se llevó a cabo una ampliación que incluyó un nuevo cuerpo destinado a viviendas de alquiler y locales comerciales en planta baja, con acceso independiente.
El Palacio de Fontalba es considerado uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura residencial promovida por la burguesía madrileña durante el período conocido como Restauración borbónica. Este grupo social emergente consolidó su influencia económica y política entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Reconocimientos y uso actual
Este edificio destaca por su monumentalidad e intrincada ornamentación exterior, así como por su distribución interior diseñada para equilibrar representación social con confort moderno. En 1914 recibió un galardón del Ayuntamiento de Madrid por su valor estético e innovaciones técnicas; notablemente fue la primera vivienda en Madrid en contar con una línea telefónica propia.
Tras el fallecimiento de Francisco de Cubas y Erice en 1937, el Ministerio del Ejército compró el palacio siete años después para establecer allí la sede del Consejo Supremo de Justicia Militar. Desde 1991, este emblemático edificio alberga las oficinas de la Fiscalía General del Estado.
Preguntas sobre la noticia
¿Qué es el Palacio de Fontalba?
El Palacio de Fontalba es un edificio situado en el número 17 del Paseo de la Castellana en Madrid, concebido como residencia del II marqués de Cubas y Fontalba. Es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura residencial promovida por la burguesía madrileña durante el periodo de la Restauración borbónica.
¿Qué significa la declaración BIC para el Palacio de Fontalba?
La declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) implica el máximo nivel de protección según la Ley de Patrimonio Histórico Español 16/1985, reconociendo los valores históricos, arquitectónicos y artísticos del inmueble.
¿Quiénes fueron los arquitectos que diseñaron el Palacio de Fontalba?
Los arquitectos José María Mendoza y Ussía y José de Aragón y Pradera fueron los encargados del proyecto inicial del palacio, que se desarrolló entre 1911 y 1912, así como su ampliación en 1931.
¿Cuál es la historia reciente del Palacio de Fontalba?
Tras la muerte de Francisco de Cubas y Erice en 1937, el Ministerio del Ejército adquirió el palacio en 1944 para establecer allí la sede del Consejo Supremo de Justicia Militar. Desde 1991, alberga la sede de la Fiscalía General del Estado.
¿Por qué es importante el Palacio de Fontalba?
El palacio destaca por su carácter monumental, rica ornamentación exterior y su organización espacial que combina representación social, confort y modernidad. Fue premiado por su valor estético e innovación técnica, siendo la primera vivienda en Madrid con una línea telefónica propia.