11/05/2026@22:25:27
El apagón del 28 de abril de 2025 provocó un aumento del 39% en el gasto en gas, costando entre 422 y 1.500 millones de euros a los consumidores, según el "Anuario crítico del gas fósil" publicado por la red Gas No Es Solución, que incluye a Greenpeace. El informe destaca un incremento del consumo de gas en un 6,2% respecto al año anterior, impulsado por el uso intensivo del sistema eléctrico, lo que también resultó en un aumento del 16% en las emisiones. Además, se señala una creciente dependencia del gas importado de Estados Unidos, vinculado al fracking, lo que plantea serios riesgos ambientales y sociales. Las organizaciones exigen la eliminación gradual del gas fósil para 2035 y regulaciones más estrictas sobre las importaciones de metano.
Greenpeace ha solicitado al Gobierno español que implemente más medidas para frenar la especulación inmobiliaria y destine mayores recursos a la rehabilitación de viviendas, especialmente en el contexto de la creciente inflación energética. Aunque celebra la aprobación del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, la organización considera insuficientes las metas establecidas, proponiendo multiplicarlas por diez para alcanzar un total de 10 millones de viviendas rehabilitadas hasta 2040. Greenpeace destaca que la vivienda es un derecho constitucional y critica las subvenciones a combustibles fósiles, sugiriendo que una inversión pública sostenida podría reducir significativamente las emisiones y generar empleo en el sector de rehabilitación.
La factura de la calefacción de 1,7 millones de hogares con calderas comunitarias podrá bajar un 50% con una tarifa de ahorro vecinal. Además, las clases medias y trabajadoras podrán beneficiarse de un descuento de hasta el 40% en la factura eléctrica.
Finalmente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que su Ejecutivo bajará a partir del próximo mes de octubre el IVA del gas, del 21 al 5 por ciento.
La organización denuncia que Naturgy es la mayor compradora de gas ruso en España y le pide, como al resto de energéticas, que dejen de importar y quemar combustibles fósiles rusos.
Casi dos tercios de todas las misiones militares de la UE vigilan y aseguran la producción y el transporte de petróleo y gas a Europa.
A punto de que comiencen a adjudicarse los fondos para la recuperación económica de la Unión Europea (NextGenerationEU), y en un contexto de emergencia climática, Greenpeace analiza el sector del gas y advierte de que, de seguir financiando falsas soluciones y trampas para el clima, España continuará atrapada en un modelo basado en los combustibles fósiles.
En el marco de la celebración de la Semana contra la Pobreza Energética que se inicia este miércoles 17 de febrero, y en el actual contexto de crisis sanitaria, social y ecológica, la campaña 'La verdad del gas' de Ecologistas en Acción denuncia los intentos que las grandes empresas energéticas del Estado español siguen realizando para "vender la imagen del gas natural como un combustible limpio con un papel protagonista en la transición energética".
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Greenpeace ha denunciado el negacionismo climático de Donald Trump, afirmando que su apoyo a los combustibles fósiles pone en riesgo la salud pública y profundiza la dependencia energética de la Unión Europea (UE) hacia Estados Unidos. La organización exige que la UE rompa esta dependencia, especialmente tras firmar contratos de gas estadounidense por entre 190.000 y 210.000 millones de euros desde 2022, extendiéndose más allá de 2035, cuando se espera eliminar el gas fósil. Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, activistas de Greenpeace realizaron una protesta simbólica para resaltar el peligro que representa esta relación con líderes autoritarios. En España, las importaciones de gas estadounidense han alcanzado récords, lo que agrava la situación climática y económica del país. Greenpeace advierte que mantener estos contratos perjudica la transición hacia un sistema energético renovable y aumenta la vulnerabilidad geopolítica.
Ocho oficinas de Greenpeace emprenden acciones legales contra la inclusión del gas fósil y la energía nuclear en la lista de inversiones sostenibles de la Unión Europea (UE), la taxonomía.
Gazprom, Lukoil y Rosatom han utilizado estrategias de lobby para influir en la inclusión del gas fósil y la energía nuclear en la categoría de inversiones sostenibles de la UE. Tal y como sostiene Greenpeace, estas empresas se han reunido al menos 18 veces con comisarios y altos funcionarios de la UE.
La red Gas No Es Solución, de la que forma parte Ecologistas en Acción, quiere expresar su solidaridad con toda la población afectada por la guerra de Ucrania y por todos los conflictos en activo.
No hay tiempo para seguir apoyando a los combustibles fósiles ante la crisis climática. Los hogares saldrán perdiendo, ya que el gas encarece los precios de la factura de la luz y de la calefacción.
Activistas ambientales denuncian que los intentos de Iberdrola, Repsol y Naturgy por hacer un lavado de cara del gas fósil son incompatibles con las acciones necesarias ante la emergencia climática.
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