La Asamblea General de la ONU conmemora el 30 aniversario del genocidio de Srebrenica, donde más de 8000 musulmanes bosnios fueron asesinados en julio de 1995. El Secretario General, António Guterres, destacó que este trágico evento fue resultado de políticas, propaganda y la indiferencia internacional. Durante la sesión, se rindió homenaje a las víctimas y se reconoció la valentía de los supervivientes en su búsqueda de justicia. Guterres advirtió sobre el aumento del discurso de odio y la glorificación de criminales de guerra, instando a los Estados a cumplir con su responsabilidad de prevenir futuros genocidios y proteger la dignidad humana. La presidenta de las Madres de Srebrenica, Munira Subašić, hizo un llamado a educar a las nuevas generaciones con amor para combatir el odio que impera en el mundo actual.
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha conmemorado este martes el 30 aniversario del genocidio de Srebrenica, un evento que el Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó como “la peor atrocidad cometida en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial”. Este mensaje fue transmitido por Earle Courtenay, jefe de gabinete de la Organización.
En julio de 1995, más de 8000 hombres y niños musulmanes bosnios fueron separados de sus familias, ejecutados y enterrados en fosas comunes. Además, miles de mujeres, niños y ancianos fueron desplazados forzosamente.
“Se perdió toda una generación. La intención era la eliminación de los musulmanes bosnios de Srebrenica”, lamentó Courtenay durante una sesión que conmemoró por primera vez el Día Internacional de Reflexión y Conmemoración del Genocidio de Srebrenica de 1995, establecido el 11 de julio mediante una resolución aprobada el año pasado por la Asamblea.
En su discurso, Guterres recordó a las víctimas y rindió homenaje “a la fuerza, la dignidad y el valor de los supervivientes y sus familias”. Reconoció “duras verdades”, afirmando que las Naciones Unidas y el mundo “fallaron al pueblo de Srebrenica”.
“Este fracaso colectivo no fue un accidente histórico. Fue resultado de políticas, propaganda e indiferencia internacional”, enfatizó Guterres. Agradeció el “valor extraordinario” mostrado por los supervivientes y las familias de las víctimas, especialmente las Madres de Srebrenica, en su búsqueda incansable por la verdad y la justicia.
Su “inquebrantable determinación y valentía” han sido cruciales para que el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia y otros organismos reconozcan que los actos perpetrados en Srebrenica en 1995 constituyeron genocidio. El Secretario General subrayó que la responsabilidad penal por genocidio es individualizada según el derecho internacional.
A pesar del reconocimiento del genocidio, Guterres alertó sobre el resurgimiento del discurso del odio que alimenta la discriminación y la violencia. “Estamos viendo nuevamente la glorificación de criminales de guerra”, advirtió.