La situación en Gaza se agrava, con los palestinos enfrentando sus peores temores a medida que las operaciones militares israelíes se intensifican. El subcoordinador especial de la ONU para el Proceso de Paz advirtió sobre las consecuencias catastróficas de la expansión militar, que ya ha dejado más de 2550 muertos desde julio y ha desplazado a cientos de miles. La hambruna en Gaza, considerada una catástrofe infligida, afecta a 2,1 millones de personas debido a restricciones en el suministro de alimentos y la destrucción del sistema agrícola. Las autoridades internacionales instan a un alto el fuego y medidas urgentes para abordar la crisis humanitaria y restaurar un horizonte político viable.
La situación en Gaza se ha vuelto insostenible, con la población enfrentando una nueva escalada de violencia. Este miércoles, durante una sesión del Consejo de Seguridad, el subcoordinador especial de la ONU para el Proceso de Paz en Medio Oriente, Ramiz Alakbarov, destacó que los palestinos están viendo cómo sus peores temores se materializan ante sus ojos, a raíz del anuncio israelí sobre la toma militar de la ciudad de Gaza.
Alakbarov hizo referencia al aviso emitido el 8 de agosto sobre esta operación militar, que ya está en marcha. En su intervención, subrayó que más del 86% de la Franja se encuentra bajo control militar israelí y advirtió que la intensificación de las operaciones en Gaza podría tener consecuencias devastadoras, incluyendo el desplazamiento forzado de cientos de miles de personas.
El subcoordinador denunció que desde el 23 de julio hasta la fecha han muerto más de 2,550 personas a causa de los ataques israelíes. Entre las víctimas se encuentran numerosos periodistas, con más de 240 casos documentados desde el 7 de octubre por parte de la ONU. Además, mencionó que se estima que alrededor de 50 rehenes siguen en manos de grupos en Gaza, con informes que sugieren que al menos 28 podrían haber perdido la vida.
Este alarmante escenario no solo afecta a Gaza; también refleja un contexto regional marcado por tensiones crecientes. Alakbarov señaló intercambios recientes entre los hutíes en Yemen e Israel, así como ataques continuos en Líbano y operaciones militares israelíes en Siria. “La situación exige acciones decididas para revertir el estado actual”, afirmó, instando a un alto el fuego inmediato y a la liberación de todos los rehenes.
Por otro lado, Joyce Msuya, subsecretaria general para Asuntos Humanitarios, abordó la crisis alimentaria en Gaza. Confirmó que la hambruna es resultado directo de 22 meses caracterizados por restricciones severas y negaciones sistemáticas en la entrega de suministros esenciales. Actualmente, 2.1 millones de personas padecen hambre en esta región.
Msuya enfatizó que esta crisis no es consecuencia de desastres naturales sino una catástrofe infligida por el conflicto. La destrucción del sistema agrícola ha dejado el 98% de las tierras cultivables dañadas o inaccesibles. Aunque ha habido un aumento reciente en la ayuda humanitaria hacia Gaza, Msuya subrayó la necesidad urgente de garantizar un flujo constante y significativo de suministros vitales para detener esta hambruna.
“Necesitamos mucho más”, insistió Msuya mientras instaba al Consejo de Seguridad a tomar medidas inmediatas para abordar esta grave situación humanitaria.
Cifra | Descripción |
---|---|
2550 | Número de muertos desde el 23 de julio hasta la fecha actual. |
240 | Número de periodistas asesinados documentados por la ONU desde el 7 de octubre de 2023. |
50 | Número estimado de rehenes que siguen retenidos en Gaza. |
2.1 millones | Población que padece hambre en Gaza. |
La población de Gaza se enfrenta a una escalada letal, con más del 86% de la Franja dentro de zonas militares israelíes. Las operaciones militares en la ciudad de Gaza están causando consecuencias catastróficas, incluyendo el desplazamiento de cientos de miles de personas.
Desde el 23 de julio hasta la fecha, las embestidas israelíes han causado más de 2550 muertos, incluidos periodistas que han sido objetivos directos.
Es necesario actuar con determinación, comenzando por un alto el fuego y la liberación de todos los rehenes. Se requieren medidas contundentes para resolver el conflicto y poner fin a la ocupación.
La hambruna en Gaza es resultado de 22 meses de entregas restringidas y denegadas de suministros esenciales, así como del deterioro del sistema de salud y nutrición. No es consecuencia de desastres naturales, sino una catástrofe infligida por el conflicto.
Aproximadamente 2.1 millones de personas padecen hambre en Gaza, y se prevé que la situación se extienda a otras áreas como Deir el-Balah y Khan Yunis.
Se requiere un aumento significativo y constante en la entrega de suministros vitales para poder revertir o detener la hambruna actual.