La OPEP+ ha decidido aumentar la producción de petróleo en 206.000 barriles diarios a partir de abril, una medida que surge en medio de la creciente tensión en Oriente Medio y las interrupciones en el suministro de petróleo y gas en el estrecho de Ormuz. Ante esta situación, Mads Christensen, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, ha expresado su preocupación.
“La reunión de la OPEP deja una cosa clara: mientras nuestro mundo funcione con petróleo y gas, nuestra paz, nuestra seguridad y nuestros bolsillos siempre estarán a merced de la geopolítica. El aumento de la producción puede aliviar temporalmente la presión sobre los precios, pero no aborda la vulnerabilidad estructural que subyace a esta crisis recurrente: la continua dependencia mundial de los combustibles fósiles,” afirmó Christensen.
El director de Greenpeace enfatizó la necesidad urgente de un cambio en el enfoque político global. “Los líderes políticos de todos los países deben despertar y recuperar la brújula moral. Esto significa buscar soluciones pacíficas y diplomáticas, y garantizar el acceso a una energía asequible y sostenible, que sustituya la volatilidad del orden mundial impulsado por los combustibles fósiles. Las energías renovables permiten la producción local de energía y no son rehenes de los conflictos geopolíticos,” añadió.
Llamado a la acción por parte de Greenpeace
Christensen también hizo hincapié en las consecuencias humanas del conflicto actual en Oriente Medio. “La escalada de violencia es una tragedia humana. Una vez más, la población está sufriendo las consecuencias de la violencia y los flagrantes ataques a la legalidad internacional,” señaló.
En este contexto, Greenpeace ha exigido un alto el fuego inmediato, así como el respeto al derecho internacional y un retorno a la diplomacia para poner fin al sufrimiento de los civiles afectados por este conflicto.