Una vez llegaban a España eran trasladadas a un club de alterne en la provincia de Zamora donde las obligaban a ejercer la prostitución hasta pagar la deuda adquirida, que ya en ese momento ascendía a 4.000 euros.
El grupo jerarquizado, altamente especializado y cualificado, con gran movilidad geográfica, habría desarrollado su actividad delictiva en Madrid, Aragón, Castilla La Mancha, Castilla y León, Navarra, Extremadura y Cantabria.