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Parar la brutal deforestación de la Amazonia es fundamental para regular el sistema climático global
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Parar la brutal deforestación de la Amazonia es fundamental para regular el sistema climático global

miércoles 02 de diciembre de 2020, 19:19h

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La deforestación en la Amazonía alcanzó los 11.088 km², entre agosto de 2019 y julio de 2020, según datos de PRODES. Las cifras indican un aumento del 9.5% en la deforestación, la tasa más alta desde 2008. Para tener una idea más concreta del tamaño de la destrucción, el área talada o quemada, equivale a 1.58 millones de campos de fútbol. ¡4.340 campos de fútbol por día, o 3 campos por minuto! El estado con mayor tasa de deforestación fue Pará, seguido de Mato Grosso, Amazonas y Rondônia.

Perdimos un área 7,29 veces el tamaño de la ciudad de São Paulo, una cifra que representa 626 millones de árboles cortados, es decir, 3 árboles perdidos por cada brasileño. Este escenario ya era conocido y, sin embargo, la respuesta del gobierno federal al aumento de la deforestación ha sido militarizar cada vez más la protección ambiental y trabajar para frenar la acción de la sociedad civil, dañando nuestra democracia ”, ha declarado Cristiane Mazzetti, portavoz en Greenpeace Brasil.

El desmantelamiento de organismos como Ibama e ICMBio y las políticas anti-ambientales nos han llevado a una tasa casi tres veces superior a la meta de reducción de la deforestación que determina la ley para 2020, según la Política Nacional de Cambio Climático (PNMC). Esta política, aprobada en 2009, tenía como objetivo reducir la tasa de deforestación anual en la Amazonía en un 80% (en relación al promedio entre 1996 y 2005), es decir, 3.925 km².

En lugar de concentrar esfuerzos para reducir la destrucción, las agencias ambientales podrían sufrir un nuevo recorte presupuestario, hasta del 35% para 2021, si prospera la propuesta del gobierno de Bolsonaro en el Congreso Nacional. Este es un escenario inaceptable y va en contra de lo que quiere la ciudadanía brasileña, como lo muestra una encuesta reciente de Datafolha, encargada por Greenpeace, que revela que el 87% de ella da la máxima puntuación a la importancia de preservar la Amazonía y el 92% cree que es posible desarrollarse sin deforestar el bosque.

Según Miguel Ángel Soto, responsable de bosques en Greenpeace España, “la visión de desarrollo del gobierno de Bolsonaro para la Amazonía nos remonta al pasado, con tasas de deforestación no vistas desde 2008. Es una visión hacia atrás, que no coincide con los esfuerzos necesarios para enfrentar las crisis climática y de biodiversidad”.

La destrucción del bosque es una amenaza no solo para el bioma, sino también para la vida y el futuro de la humanidad. La Amazonia es fundamental para regular el sistema climático global y para la distribución del régimen de lluvias en otras regiones. Si no presionamos para frenar la destrucción, esta factura, que ya ha comenzado a llegar, se encarecerá cada día más.

Por eso, es urgente que el gobierno brasileño tome medidas para revertir este escenario, como:

  • Reanudación inmediata de un plan articulado para combatir la deforestación
  • Reanudación de la creación e implementación de áreas protegidas (Unidades de Conservación y Tierras Indígenas), con el fin de garantizar la protección de los bosques y combatir el acaparamiento de tierras
  • Fortalecimiento y asignación de recursos. La propuesta sugerida por el Ejecutivo para 2020 está por debajo del mínimo necesario.
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