Según la cuarta edición del Barómetro de Calidad de la Democracia del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizada en junio de 2026, el 80,8% de la ciudadanía sigue prefiriendo la democracia frente a cualquier otra forma de gobierno, y sólo un 8,8% aceptaría un régimen autoritario en determinadas circunstancias. El sistema democrático como modelo goza de buena salud, aunque en la práctica los datos señalan otras cosas.
Desde hace años se viene afirmando que asistimos a una ola reaccionaria a escala mundial que hace inevitable que todos los países democráticos acaben siendo “conquistados” por la extrema derecha. Esta idea va calando en la opinión pública, también gracias a la opinión publicada, como si fuera un destino en ocasiones inexorable y en ocasiones deseable.
Todos los diputados de Izquierda Unida han firmado una iniciativa en el Congreso para que el Ministerio del Interior aclare si está investigando el acoso y las amenazas de la extrema derecha hacia periodistas. La propuesta, liderada por Enrique Santiago, solicita información sobre las medidas urgentes adoptadas para proteger a los comunicadores ante estos ataques, que se han intensificado y diversificado, afectando tanto a figuras mediáticas como a reporteros locales. Izquierda Unida destaca que esta violencia representa una amenaza para la libertad de prensa y el ejercicio democrático del periodismo, vinculándola al ascenso de grupos de extrema derecha y su impacto en la sociedad.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha denunciado que el debate migratorio está siendo manipulado por la extrema derecha a través de desinformación y bulos. En un evento en Zaragoza, Rego destacó la necesidad de liberarse del relato impuesto por estas fuerzas políticas, que distorsionan la realidad para justificar actitudes excluyentes y racistas. La ministra subrayó la importancia de proteger los derechos de todos los niños, sin importar su origen, y abogó por fortalecer los servicios públicos que apoyan a la infancia. Además, enfatizó que hay un creciente rechazo social a la deshumanización promovida por ciertos discursos políticos.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha declarado que los grupos racistas y xenófobos de extrema derecha serán considerados "objetivos prioritarios" para análisis e investigación por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Esta medida se enmarca dentro del III Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio 2024-2028, y busca combatir el aumento de discursos de odio normalizados por la ultraderecha. Grande-Marlaska enfatizó la responsabilidad del Estado en perseguir estos actos que vulneran los valores democráticos y anunció un refuerzo en las capacidades de monitorización online para detectar contenidos que inciten a la violencia. Además, se implementará un protocolo específico para las Policías Locales sobre delitos de odio.
El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Maíllo, ha denunciado la violencia reciente en Torre Pacheco como una manifestación de la organización de la extrema derecha en España. Durante un encuentro en Cádiz, Maíllo criticó el plan de Vox por promover el odio, la intolerancia y la xenofobia, advirtiendo que este fenómeno no se limita a partidos políticos, sino que incluye pseudosindicatos y plataformas que fomentan la toxicidad social. Además, hizo un llamado a condenar los actos violentos y a investigar posibles delitos de odio relacionados con estos incidentes. La denuncia formal presentada por Izquierda Unida ante la Fiscalía busca esclarecer las infracciones cometidas en Torre Pacheco y resaltar la importancia de defender un modelo social inclusivo en el país.
Ha pasado el super domingo electoral en Europa con una sensación más amarga que dulce, aunque con algo de alivio una vez superado el susto de Rumanía.
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Un artículo de José Luis Úriz
Las elecciones desarrolladas en el Lander alemán de Sajonia Anhalt el pasado domingo, con el triunfo aplastante de la extrema derecha de Alternativa por Alemania, AfD, han conmocionado a la UE y especialmente a las gentes sensatas, cada vez me temo que menos, de nuestro país.
En plena campaña electoral de las elecciones en Aragón, una concejala del PP de Valencia coge su coche y se desplaza hasta Teruel, para en un mitin del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, lanzarle un grito que da para esta reflexión: “hijo de putaaaaaaaaaaaaa”. Probablemente el peor insulto que se le puede lanzar a una persona, más aún si es el máximo mandatario de este país.
He decidido poner el título entre interrogantes para dar una oportunidad a la esperanza, aunque en el momento de escribirlo no observo demasiadas posibilidades para ello.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha anunciado que los grupos racistas y xenófobos de extrema derecha serán considerados "objetivos prioritarios" para el análisis e investigación por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Esta decisión se tomó durante una reunión extraordinaria de la Comisión de seguimiento del III Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio 2024-2028. Grande-Marlaska destacó la necesidad de actuar contra discursos de odio que se han normalizado en la sociedad, así como la importancia de desmentir la asociación entre criminalidad y migración. Se implementarán medidas para fortalecer la lucha contra los delitos de odio, incluyendo una mayor monitorización en línea y un protocolo específico para las Policías Locales.
Izquierda Unida y el Partido Comunista de la Región de Murcia han presentado una denuncia ante la Fiscalía por supuestos delitos de odio, amenazas y desórdenes en Torre Pacheco. La acción se debe a una campaña planificada por sectores de la extrema derecha que busca difundir bulos y fomentar el racismo. La denuncia solicita la apertura de diligencias para investigar estos hechos, incluyendo la recopilación de pruebas digitales y declaraciones de testigos. Los denunciantes advierten sobre una ofensiva fascista que amenaza la convivencia y llaman a todas las fuerzas democráticas a actuar contra esta violencia.
Se afanan, de un lado y otro, en extender el mantra del "todos son iguales", algo que puede suponer un combustible muy eficaz para quienes pretenden que todo arda. Los de la derecha posesiva porque nunca aceptaron ni aceptarán las reglas de una democracia madura como la nuestra. Los de aquel momento de “el cambio”, desde la nostalgia, se sienten dueños de un pasado marcado por un bipartidismo imperfecto y conveniente, que acomodaba casos de corrupción y "tranquilidad" entre los poderosos.
Debo reconocer que cuando a eso de las 10 de la mañana del lunes de pascua, he escuchado al cardenal camarlengo, Kevin Farrell (por cierto irlandés) la fatídica frase de que “Francisco había muerto”, he sentido una profunda tristeza desde mi ateísmo no militante.
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