El cultivo de opio en Afganistán ha experimentado una drástica caída del 20% en superficie y un 32% en producción, consolidando una tendencia desde 2022 tras la prohibición impuesta por los talibanes. Este descenso se ve agravado por sequías severas que han dejado más del 40% de las tierras agrícolas sin cultivar. Aunque muchos agricultores han cambiado a cultivos de cereales, sus ingresos han disminuido significativamente, lo que podría reavivar el interés en el cultivo de adormidera. A medida que el opio pierde terreno, las drogas sintéticas, especialmente la metanfetamina, están ganando protagonismo en el narcotráfico global, lo que plantea nuevos desafíos para las estrategias antidroga. La comunidad internacional debe colaborar para abordar estos problemas complejos y encontrar soluciones sostenibles.
El 3 de octubre de 2015, el hospital de traumatología en Kunduz, Afganistán, fue devastado por ataques aéreos estadounidenses que resultaron en la muerte de 42 personas. A diez años del ataque, la ciudad ha inaugurado un nuevo centro de trauma que ofrece atención médica vital, pero la memoria del horror y la demanda de justicia persisten. Este nuevo hospital, que cuenta con 79 camas y servicios integrales para lesiones traumáticas, refleja los cambios en las necesidades médicas de la población local tras el conflicto. Médicos Sin Fronteras continúa su labor humanitaria en la región, asegurando atención sin distinción por raza o creencias. La historia del hospital es un recordatorio del impacto duradero de la guerra y la importancia de la rendición de cuentas.
Más de 2,2 millones de niñas en Afganistán han sido privadas de educación durante cuatro años, según Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. Desde que se prohibió a las adolescentes asistir a la escuela más allá del sexto grado, la situación ha empeorado con el retorno de más de 2 millones de afganos. Esta exclusión educativa no solo afecta su desarrollo académico, sino también su bienestar social y mental. UNICEF hace un llamado urgente a las autoridades para levantar esta prohibición y permitir que todas las niñas accedan a la educación, esencial para el progreso y estabilidad del país. La falta de acceso a la educación está contribuyendo al aumento de problemas como matrimonios tempranos y salud mental deteriorada entre las jóvenes.
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha llegado a las provincias de Nangarhar y Laghman en el este de Afganistán tras un devastador terremoto que ha causado más de 1.400 muertes y 3.000 heridos. La organización ha donado kits médicos a dos hospitales que están atendiendo a los afectados, donde se han realizado numerosas operaciones en las últimas 24 horas. MSF está evaluando la situación para ampliar su respuesta humanitaria, ya que muchas personas siguen atrapadas bajo los escombros y las condiciones de vida se han deteriorado, aumentando el riesgo de enfermedades transmisibles.
Las mujeres en Afganistán enfrentan una crisis de derechos sin precedentes, cuatro años después del regreso del Talibán al poder. Las restricciones han eliminado sus garantías fundamentales, prohibiendo la educación a niñas mayores de trece años y limitando su participación en el trabajo y la vida política. La situación se agrava con un aumento en la mortalidad materna y matrimonios infantiles, mientras más de dos millones de afganos regresan al país, exacerbando la crisis humanitaria. ONU Mujeres y UNICEF advierten sobre la necesidad urgente de apoyo internacional para garantizar los derechos de las mujeres y mejorar las condiciones de vida en Afganistán.
António Guterres, Secretario General de la ONU, ha inaugurado un nuevo Centro Regional para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Almaty, Kazajstán, marcando el inicio de una "nueva era" de cooperación en Asia Central. Este centro servirá como laboratorio de ideas y plataforma de acción, reuniendo a gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil para abordar desafíos como el cambio climático, la escasez de agua y la desigualdad de género. Guterres destacó la importancia histórica de Almaty y su papel como puente entre Oriente y Occidente. Además, subrayó el compromiso del centro con el desarrollo sostenible en Afganistán, enfatizando la necesidad de respetar los derechos humanos.
La ONU certifica que más de una de cada cuatro personas en países afectados por conflictos carece de acceso a la electricidad, frente a poco más de una de cada 20 en regiones más estables. Se observan disparidades similares en ámbitos como la educación, la nutrición y la mortalidad infantil.
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Un mes después del devastador terremoto en Afganistán, más de 212.000 niños y niñas están en grave riesgo de contraer enfermedades mortales debido a la destrucción de infraestructuras de agua y saneamiento, según UNICEF. La falta de acceso a agua potable y condiciones higiénicas adecuadas ha creado un entorno propicio para brotes de diarrea acuosa aguda y otras enfermedades transmitidas por el agua. UNICEF hace un llamado urgente a los donantes para aumentar la financiación necesaria, ya que solo se ha recaudado la mitad de los 21,6 millones de dólares requeridos para abordar esta crisis humanitaria. Las condiciones actuales amenazan no solo la salud física de los sobrevivientes, sino también su seguridad, especialmente la de mujeres y niñas expuestas a violencia de género.
El reciente terremoto en Afganistán ha dejado a mujeres y niñas en una situación crítica, enfrentando un desastre prolongado con escasa ayuda humanitaria. La prohibición de los talibanes que impide a las trabajadoras afganas de la ONU acceder a sus oficinas ha complicado aún más la respuesta al desastre. Desde el sismo de magnitud 6.0, que causó más de 2200 muertes y destruyó hogares, las sobrevivientes luchan por reconstruir sus vidas en condiciones extremas. La falta de refugio adecuado y el riesgo de violencia aumentan su vulnerabilidad, mientras que la atención médica se ve limitada por normas culturales que restringen la interacción entre géneros. La situación es alarmante, ya que muchas mujeres han perdido a sus familiares y medios de subsistencia, haciendo urgente la necesidad de asistencia humanitaria efectiva.
La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advierte que los afectados por el reciente terremoto en Afganistán enfrentan un invierno crítico sin fondos suficientes para su asistencia. El sismo, que dejó más de 2200 muertos y 3700 heridos, ha provocado un aumento en las necesidades humanitarias, afectando a cerca de 40,000 personas. La jefa de Estrategia y Coordinación de OCHA, Shannon O'Hara, enfatiza la urgencia de financiamiento adicional para evitar brotes de enfermedades prevenibles y más desplazamientos. Las condiciones son deplorables, con familias viviendo en tiendas de campaña y expuestas al frío sin acceso a agua potable ni saneamiento adecuado. Se requiere una respuesta rápida y flexible para mitigar esta crisis humanitaria.
Las labores de ayuda han comenzado en Afganistán tras un devastador terremoto que ha causado la muerte de al menos 800 personas y ha arrasado varias aldeas en el este del país. La ONU ha movilizado a sus agencias en el terreno, incluyendo la OMS y UNICEF, para proporcionar asistencia médica y suministros esenciales a los afectados. Se estima que miles de niños están en riesgo, y se hace un llamado urgente a la comunidad internacional para apoyar las operaciones de socorro. La magnitud del desastre supera la capacidad local, lo que requiere una respuesta coordinada ante la emergencia humanitaria en curso.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha expresado su preocupación por el plan de Pakistán de repatriar forzosamente a refugiados afganos, especialmente mujeres y niñas, quienes enfrentarían graves riesgos a sus derechos humanos al regresar a un país inestable. ACNUR insta a que cualquier retorno sea voluntario, seguro y digno, y solicita al gobierno paquistaní que prorrogue la protección para los afganos vulnerables. Este año, más de 2,1 millones de afganos han regresado o sido forzados a regresar, lo que agrava la crisis humanitaria en Afganistán y aumenta las necesidades de protección en la región.
El máximo responsable de la ayuda humanitaria de la ONU ha visitado Afganistán y ha alertado sobre las graves consecuencias de los recortes en la asistencia humanitaria, que están afectando gravemente la salud y la repatriación de millones de personas. Esta situación crítica podría llevar a un aumento significativo en el número de muertes si no se toman medidas urgentes.
La legislación recientemente adoptada por las autoridades afganas de facto intenta convertir a las mujeres en “sombras sin rostro ni voz” y refuerza las violaciones de sus derechos ya existentes, incluyendo la libertad de circulación, expresión y derecho a vivir libres de discriminación, advierte la dependencia de la ONU que vela por las garantías fundamentales.
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